La transformación de Arturo García Sancho, protagonista de ‘La Promesa’: “En el instituto era gordito y no tenía mucha maldad, fui el blanco perfecto para el bullying”

TVE presenta la nueva etapa de sus series diarias 'La Promesa' y 'Valle  Salvaje'

‘La Promesa’ se ha convertido en una de las series más exitosas de la televisión en España. No solo la audiencia está enamorada de sus tramas y personajes, sino que la crítica internacional reconoció su calidad, otorgándole el galardón a mejor telenovela en la 52ª edición de los Premios Emmy Internacionales. La primera vez que una ficción de nuestro país recibía una distinción en esta categoría.

Entre sus cientos de capítulos ha habido muchísimos actores, pero desde luego uno de sus grandes protagonistas es Arturo García Sancho, quien da vida a Manuel de Luján. El bilbaíno, que fue concursante de ‘Gran Hermano 12’, dejó su pasado en el reality para adentrarse en el mundo de la interpretación. Y desde entonces no ha parado.

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Siempre muy discreto, el actor ha reconocido en sus redes sociales que le da “mucho pudor” enseñar su cuerpo. Pero lo cierto es que hemos podido ver que, desde luego, Arturo se cuida mucho. No hay más que ver sus abdominales marcados. Eso sí, la verdad es que no hay muchas más instantáneas donde presuma de músculos.

La salud mental de Arturo García Sancho

A pesar de que al actor no le gusta hablar de su vida privada, hace unos días concedió una entrevista a la revista Lecturas donde se sinceró sobre cómo gestiona la ansiedad y el estrés del día a día. Y es que rodar una serie diaria tiene muchas complicaciones.

Con terapia y mediación. Mi padre falleció hace dos años, fue muy duro. Tuve la suerte de que me vio en la serie. Estaba esperando una operación porque se le había reproducido el cáncer que tenía en el hígado, las listas de espera son lo que son. Le dijeron que moriría en una semana como mucho. Aguantó tres. Mientras estaba muriéndose, yo seguía rodando la serie. Él me pidió que no la dejase”, reveló.

Pero lo más duro que vivió Arturo sin duda fue el bullying por su físico cuando estaba en el instituto: “Me cambió radicalmente. Era un chaval muy bonachón, estaba en un colegio público. Estábamos muy bien, pero a partir de los 11 años fuimos a un instituto. Yo, que era gordito y no tenía mucha maldad, fui el blanco perfecto. Es un dolor muy grande; no sabía qué problema tenía por ser gordo”, reveló.

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“El bullying no solo es que se metan contigo, también es el vacío de que en el patio no quieran jugar contigo para que no se metan con ellos. Es difícil de llevar. Un día decidí plantar cara a mis abusadores, después de dos años. Luego me fui a otro instituto, pero ya era un juguete roto; cuando has pasado por eso, ya es difícil seguir con tus estudios”, expresó en el citado medio.

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