Andrés intenta poner en alerta a Damián sobre su primo Gabriel… ¡pero no le hace caso!
Sueños de Libertad, Alarma Ignorada: El Peligro Acecha en la Colonia – Andrés Advierte a Damián sobre Gabriel… y la Negligencia Cuesta Cara
El drama de ‘Sueños de Libertad’ se intensifica con un avance cargado de presagios: Andrés intenta poner en alerta a Damián sobre su primo Gabriel… ¡pero no le hace caso! Esta confrontación, en la que la juventud visionaria choca contra la obstinación de la vieja guardia, siembra la semilla de una tragedia inminente que recaerá sobre la familia De la Reina y el imperio que Damián se esfuerza tanto por proteger.

La advertencia de Andrés sobre Gabriel no es un simple cotilleo familiar, sino el resultado de una intuición o de pruebas concretas que revelan la naturaleza peligrosa o deshonesta del primo. Gabriel, un personaje que probablemente ha sido introducido como un pariente en apuros o un ambicioso socio, es visto por Andrés como una amenaza latente, alguien cuya presencia en la Colonia o en la empresa pone en riesgo la estabilidad de todos. ¿Está Gabriel involucrado en un turbio negocio, una estafa que podría arruinar la reputación de la fábrica, o acaso está manipulando a miembros vulnerables de la familia para su propio beneficio?
El peso dramático recae en la reacción de Damián: “¡pero no le hace caso!” Este rechazo a escuchar la advertencia de Andrés es un acto de soberbia trágico. Damián, acostumbrado a ser la máxima autoridad y a confiar en su propio juicio, desprecia el consejo de su sobrino. Su desestimación podría deberse a varias razones, todas ellas fatales:
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Orgullo Paternal: Damián podría estar ciego a los defectos de Gabriel, quizás por un sentimiento de deber familiar o por una lealtad mal entendida.
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Desconfianza hacia Andrés: Dado el conflicto que existe entre Andrés y el resto de la familia (especialmente Jesús y la situación con Begoña), Damián podría ver la advertencia como un intento de Andrés de desestabilizar o ganar ventaja dentro de la empresa.
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Exceso de Confianza: Damián cree que tiene el control total de su entorno, subestimando la capacidad de un “outsider” como Gabriel para causar un daño significativo.
Esta ignorancia deliberada de Damián no solo frustra a Andrés, sino que lo deja en una posición solitaria y peligrosa. Andrés se convierte en el único vigilante de la amenaza, lo que podría obligarlo a tomar medidas extremas y potencialmente imprudentes para proteger a su familia sin el respaldo de Damián.
El avance establece un tic-tac de tensión. El peligro que Gabriel representa crecerá silenciosamente, sin ser detenido, y cuando la verdad de sus acciones finalmente estalle, será demasiado tarde. El error de Damián al ignorar la advertencia de Andrés no solo le costará caro a nivel empresarial, sino que podría poner en peligro a los seres queridos de la familia De la Reina.
La confrontación de este capítulo es un clásico recurso narrativo: el vidente ignorado. Andrés ve la verdad, pero el patriarca, enceguecido por su orgullo y sus prejuicios, condena a su familia al desastre. El ambiente en la Colonia se vuelve tenso y peligroso, con un depredador campando a sus anchas, libre de la vigilancia de Damián, gracias a su propia negligencia. El final de esta trama de Gabriel promete ser una explosión que confirmará la fatal equivocación de Damián.